Jesús nos dice, por medio del evangelista san Mateo en su capitulo 25, 1-13.
“que tenemos que estar en vela, porque no sabemos el día ni la hora”. Es decir, es un llamado a preparar nuestra vida a partir de lo que la palabra de Dios nos enseña, porque la preparación no sólo cuenta con el esfuerzo humano, sino también con la obra y gracia de Dios. Pero la acción de Dios está primero que la acción humana. Dios es el que nos prepara a la manera como el quiere que nos preparemos, no a la manera como nosotros queramos.
La preparación que Dios quiere es profunda, es del corazón, y sólo su Palabra toca lo profundo del ser humano, y por lo tanto es ahí donde se da la verdadera preparación, la que Dios quiere que tengamos. Esto nos enseña a nosotros que no hay verdadera preparación sin Dios, sólo Dios nos prepara interiormente, y esto se logra escuchando la palabra Dios y poniéndola en práctica. Toda la vida es el tiempo para estar preparados y vigilando. De lo que no podemos olvidarnos es de los más pobres, débiles y excluidos. En ellos y por ellos se juega nuestra vigilancia y nuestra fidelidad a Jesús. Y en esta parte, la fundación de hermanos unidos en Cristo nos está ayudando muchísimo, pues nos ha llevado a tener un acercamiento generoso, y solidario con los pobres a la luz del Evangelio. Así, estaremos en vela, vigilante, y preparados trabajando por los más pobres de este mundo.
Que Dios siga bendiciendo grandemente esa valiosa fundación de hermanos unidos en Cristo.





